Para ver un fantasma de cementerio es imprescindible ir a uno, si no no lo ves. Lo digo porque me lo preguntan muchas veces. Y también sentir miedo. Cuanto más mejor. Es como si se alimentaran de tu terror y tomaran cuerpo. Cuerpo de ángel, de demonio, de niña, de monstruo... de cualquier cosa que te haga sufrir miedo y horror.
Siempre he tenido miedo en casa de mi madre. Miedo de dormir, miedo a estar sola, miedo en el pasillo, miedo a todas horas.
Pasaba mucho miedo cuando miraba detrás de las puertas y cortinas, y cuando miraba debajo de la cama, pero sobre todo lo que más miedo me daba era cuando no quería mirar en el espejo del baño pero se me iba la mirada.
Un día vino el Sr. Cuernos a casa y le pedí que se quedara. Ya no tengo miedo. Ahora es mi madre la que vive aterrorizada.
En Egipto amanece muy pronto porque hay mucho que ver, mucho que sentir y mucho que imaginar. Te pasas los días mirando hacia arriba para contemplar pirámides y templos gigantes, obeliscos, esculturas enormes y frisos increíbles, que te hacen sentir muy muy pequeña.
Y te suceden cosas fantásticas... además de un OVNI he visto la TARDIS e incluso momias. Me he metido en tumbas y en pirámides, en el caos de la capital y en mil historias faraónicas.
Cuando navegas por el río Nilo te inunda la tranquilidad y te asombra su agua dulce. El mar Rojo es de color azul cobalto donde se te acercan los peces de colores a curiosear. Y hay otro mar, el espejismo, con el que te encuentras de repente en el desierto y que te hace dudar.
Hay chacales negros, escarabajos de granito, esfinges, cocodrilos y camellos, como los del vídeo de abajo del todo.
Total.